El malasio¿Eres de aquí? ¿De Barcelona?
El bilbaínoNo, no, soy de Bilbao.
El malasioBilbao... eso está cerca de Francia, ¿no?
El bilbaíno, ofendido¿Cerca de Francia? Bilbao está en el centro.
La valenciana¿En el centro de qué? ¡En el centro del universo, está Bilbao!
El bilbaínoExacto.
Y aunque estábamos en Barcelona, las risas llegaron hasta Bilbao.
La frase se quedó rondando. Primero fue una anécdota que contábamos en las cenas. Después, un boceto. Y, en algún momento, dejó de tener sentido guardarla.
Ahora es una pequeña tirada que me apetecía muchísimo ver existir.
Durante el último año he vuelto a Bilbao una y otra vez: para trabajar, para dar alguna mentoría, para acompañar proyectos que me importaban.
Y cada vez encontré lo mismo: gente que te acoge sin conocerte, que te hace sentir valorada y que consigue que disfrutes hasta el último minuto antes de coger el avión de vuelta.
No sé exactamente cuándo pasó, pero en menos de un año empecé a tener ganas de volver. De construir algo allí. De sentirme, un poco, de Bilbao.
Dicen que los de Bilbao nacen donde les da la gana. Yo soy una chica de Bilbao que nació en Valencia.
Esto no es el lanzamiento de una gran marca con un plan a cinco años. No hay temporadas ni un plan para conquistar el mundo. Solo una historia que merecía acabar estampada en algún sitio, y la curiosidad de descubrir hasta dónde puede llegar.
Y una intención: que, en algún momento, algo de todo esto vuelva a Bilbao. Todavía no sé qué forma tendrá. Quiero descubrirla con Bilbao.
Ayúdame a imaginar cómo hacer que una parte de todo esto vuelva a la ciudad.